BEIRUT (AP) — Tropas sirias recuperaron terreno el jueves en su lucha con rebeldes en el noroeste del país, acercándose a un importante bastión insurgente un día después de que combatientes derribaron un avión de guerra del gobierno en la zona.

La ofensiva del gobierno, que se intensificó la semana pasada, ha desplazado a casi 100.000 personas durante los últimos cuatro días, según el Grupo de Coordinación de Respuesta Siria, una organización de ayuda que trabaja en el noroeste sirio.

Las tropas sirias han estado a la ofensiva desde el 30 de abril en Idlib y las zonas aledañas, el último bastión rebelde de importancia en Siria. La región alberga a alrededor de 3 millones de personas, muchas de ellas desplazadas debido a conflictos en otras partes del país.

Los combates durante los últimos días se han concentrado en dos frentes mientras el gobierno se abre paso hacia la localidad de Khan Sheikhoun desde el este y el oeste. La más reciente ofensiva también tiene el objetivo de sitiar pueblos y aldeas bajo control rebelde en la provincia de Hama, según activistas de oposición.

La localidad de Khan Sheikhoun es bastión de Hayat Tahrir al-Sham, vinculado a Al Qaeda y el grupo más poderoso de las áreas bajo control rebelde. El 4 de abril de 2017 se llevó a cabo un ataque químico que mató a 89 personas en esa ciudad.

En su momento, Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia responsabilizaron al gobierno sirio, señalando que los expertos habían detectado el uso de neurotoxinas durante el ataque. Días después, Estados Unidos disparó 59 misiles Tomahawk hacia la Base Aérea Shayrat, ubicada en la región central de Siria, con el argumento de que el ataque a Khan Sheikhoun se lanzó desde ese lugar.

El gobierno sirio y sus aliados rusos negaron que se tratara de un ataque con armas químicas.